Escuela robada en Chilpancingo reabre sin apoyo oficial en 2026
Pese a haber sido saqueada en dos ocasiones durante 2025, la primaria Caritino Maldonado Pérez, en Chilpancingo, retomó clases este 2026 con carencias graves y sin respaldo de autoridades educativas estatales.
Regreso a clases entre carencias
El lunes 13 de enero de 2026, 330 alumnas y alumnos regresaron a las aulas de la primaria Caritino Maldonado Pérez, ubicada en la capital de Guerrero. El reinicio del ciclo escolar 2025–2026 se dio en medio de un panorama complicado: salones incompletos, falta de equipo y docentes haciendo lo posible para sostener la enseñanza.
Durante 2025, el plantel fue víctima de dos robos, ocurridos el 7 de julio y el 17 de septiembre. En ambos hechos se llevaron computadoras, proyectores y mobiliario indispensable para el trabajo diario, afectando directamente el proceso educativo.
Sin respuesta de autoridades educativas
El director del plantel, Silvestre Solano Ortiz, explicó que todos los robos fueron denunciados ante el Ministerio Público en tiempo y forma. Sin embargo, a cuatro meses del último incidente, ninguna autoridad de la Secretaría de Educación Guerrero se ha acercado para evaluar daños o plantear una solución.
La única respuesta institucional, dijo, provino del gobierno municipal, que asignó un velador para cuidar la escuela. Aun así, no existe certeza de que esta vigilancia continúe durante el resto del año.
Docentes ponen de su bolsillo
Ante la falta de apoyo educativo en Guerrero, el personal docente decidió cooperarse para adquirir al menos un equipo de cómputo, necesario para las actividades del grupo de cuarto grado. A pesar de ese esfuerzo, el plantel sigue sin mesas y sillas para el comedor escolar, además de más computadoras y proyectores para otros grupos.
Estas carencias limitan el uso de herramientas digitales y afectan de manera directa la calidad de la enseñanza, sobre todo en una etapa donde la tecnología es clave para el aprendizaje.
Educación sostenida con esfuerzo comunitario
La comunidad escolar ha logrado mantenerse “a puro esfuerzo”, como señalan algunos docentes, confiando en la solidaridad interna más que en el respaldo institucional. Mientras tanto, madres y padres de familia observan con preocupación cómo la inseguridad y la falta de atención oficial siguen impactando la educación de sus hijas e hijos.
El caso de esta escuela robada en Chilpancingo refleja una realidad que se repite en distintos puntos de Guerrero: planteles vulnerables, respuestas tardías y docentes que sostienen la educación con recursos propios. La pregunta sigue abierta: ¿quién responde por el derecho a estudiar en condiciones dignas?



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