Maltrato animal en Guerrero: pocos casos, pero sentencias firmes
El maltrato animal en Guerrero dejó de ser una simple falta administrativa y hoy se castiga como delito penal. Aunque el avance es lento, ya existen sentencias de prisión que marcan un precedente histórico en la protección de los seres sintientes en el estado.
De la omisión legal al castigo penal
Durante años, la crueldad animal Guerrero fue minimizada y castigada apenas con sanciones administrativas. Sin embargo, tras la reforma al Código Penal del estado, el panorama comenzó a cambiar. Actualmente, las agresiones contra animales pueden castigarse con multas económicas y penas de prisión que van de seis meses hasta cuatro años.
En 2024, el Congreso del Estado de Guerrero endureció aún más las sanciones. Las penas pueden alcanzar hasta 11 años de cárcel cuando se comprueban actos de extrema crueldad, tortura, abandono o muerte intencional de animales.
Casos que ya hicieron historia
Hasta ahora, al menos dos casos de maltrato animal en Guerrero han llegado a sentencia penal. Aunque el número es reducido, representa un avance sin precedentes. Para colectivos y defensores, estas resoluciones confirman algo claro: la ley ya no es letra muerta.
Especialistas coinciden en que castigar la violencia contra los animales también protege a las personas. Diversos estudios señalan que quienes ejercen crueldad contra seres sintientes pueden replicar esa violencia en el entorno social. Por ello, la justicia animal en Guerrero también es un indicador de salud social y valores comunitarios.
¿Quiénes agreden y cómo se investiga?
Las investigaciones revelan que los agresores suelen ser propietarios, vecinos o personas de la misma comunidad. Las causas van desde negligencia e intolerancia hasta violencia directa, incluyendo casos recurrentes de envenenamiento colectivo de perros en situación de calle.
Las denuncias pueden presentarse ante la Fiscalía General del Estado de Guerrero, las agencias del Ministerio Público o las áreas de bienestar animal de la SEMAREN y los ayuntamientos. El Ministerio Público, junto con la Policía de Investigación, es el encargado de integrar las carpetas y llevar los casos ante un juez.
La denuncia ciudadana, el eslabón pendiente
Autoridades y colectivos coinciden: la justicia animal en Guerrero avanza, pero sin denuncias no hay castigo. Muchos casos siguen sin reportarse por miedo, desconocimiento o normalización de la violencia.
Hoy, la crueldad animal Guerrero ya es delito y existen sentencias que lo demuestran. El reto es que la ciudadanía denuncie y acompañe este cambio legal. La protección real de los animales apenas comienza, y su consolidación depende de una sociedad que decida no guardar silencio.



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