Infanticidio en Chilpancingo: asesinan a niño de 2 años
Un niño de dos años fue asesinado la mañana de este martes en una vivienda ubicada en una barranca al oriente de Chilpancingo. La Fiscalía confirmó que murió por estrangulamiento; la madre y el padrastro fueron detenidos.
Una tragedia que nadie detuvo
La violencia familiar volvió a cobrar la vida de un menor en la capital de Guerrero. Un niño de apenas dos años fue encontrado sin vida en un domicilio de la barranca del Huaje Seco, al oriente de Chilpancingo, en un caso que ha generado indignación y dolor entre vecinos y ciudadanía.
De manera extraoficial, el menor presentaba huellas visibles de golpes en distintas partes del cuerpo y señales claras de estrangulamiento. Vecinos del lugar relataron que desde temprana hora se escucharon gritos al interior de la vivienda, alrededor de las 7:00 de la mañana, sin que hubiera una intervención inmediata.
El reporte llegó tarde
El aviso formal a las autoridades ocurrió cerca de las 13:00 horas a través del número de emergencias 911. Para entonces, el daño ya estaba hecho. Elementos de seguridad arribaron al sitio y acordonaron el área para iniciar las diligencias correspondientes.
En el lugar fueron detenidas dos personas: Olga “N”, madre del menor, y Elder “N”, padrastro del niño y presunto responsable directo del asesinato. Ambos fueron puestos a disposición de las autoridades para el deslinde de responsabilidades conforme a derecho.
Confirman causa de muerte
Peritos especializados de la Fiscalía General del Estado de Guerrero realizaron los estudios forenses correspondientes. La necropsia practicada en el Servicio Médico Forense confirmó que la causa de muerte del pequeño fue asfixia por estrangulamiento.
El menor fue identificado por sus familiares como Alexis Alfredo “N”. Tras concluir las diligencias legales, el cuerpo fue entregado a la familia para los servicios funerarios.
Violencia familiar: una alerta permanente
Este asesinato de menor vuelve a evidenciar las fallas en los sistemas de prevención y protección infantil. La violencia familiar, muchas veces silenciada o ignorada, termina en tragedias que pudieron evitarse si las alertas tempranas fueran atendidas con responsabilidad y prontitud.
Vecinos reconocieron que los conflictos al interior del domicilio no eran nuevos, pero como ocurre en muchos casos, nadie intervino a tiempo.
El infanticidio en Chilpancingo no es solo un hecho criminal; es un llamado urgente a reforzar la protección de niñas y niños en entornos familiares violentos. Mientras las investigaciones continúan, la pregunta permanece abierta: ¿cuántas señales más deben ignorarse antes de evitar otra muerte?



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