Filiberto Velázquez fue obligado a dejar Guerrero por amenazas
El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa confirmó que el presbítero Filiberto Velázquez Lorenzo se encuentra fuera de Guerrero por amenazas que pusieron en riesgo su vida, pese a contar con escolta oficial.
Amenazas obligaron a salir del estado
El obispo José de Jesús González, titular de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, confirmó que el sacerdote Filiberto Velázquez vive un desplazamiento forzado sacerdote tras recibir amenazas directas que comprometieron su integridad física.
De acuerdo con el jerarca católico, aunque el presbítero contaba con escolta personal, las condiciones de seguridad no eran suficientes para garantizar su protección, por lo que se tomó la decisión de que saliera del estado de Guerrero de manera preventiva.
Trabajo pastoral y acompañamiento social, en el centro del riesgo
El obispo explicó que la situación está estrechamente relacionada con la labor que Filiberto Velázquez ha realizado durante años en la defensa de la paz, el acompañamiento comunitario y el apoyo a víctimas de violencia.
“Se ha involucrado de manera activa en la refriega por la paz, y eso lo ha afectado”, expresó González, al subrayar que este tipo de trabajo pastoral, aunque necesario, suele incomodar a intereses criminales y generar riesgos reales.
Un reflejo de la crisis de seguridad en Guerrero
El caso de Filiberto Velázquez no es aislado. En Guerrero, defensores de derechos humanos, líderes comunitarios y religiosos han enfrentado amenazas, agresiones y desplazamientos forzados por su labor social.
Para comunidades de la región Centro y Montaña, la salida del sacerdote representa un golpe emocional y espiritual, pues su acompañamiento era visto como un respaldo en medio de contextos de violencia y abandono institucional.
Llamado a garantizar protección real
Desde la diócesis Chilpancingo-Chilapa se reiteró la necesidad de que las autoridades garanticen condiciones reales de seguridad para quienes trabajan por la paz y la justicia social, más allá de medidas temporales como escoltas que, en la práctica, resultan insuficientes.
El desplazamiento forzado sacerdote Filiberto Velázquez exhibe la fragilidad de las garantías de seguridad en Guerrero y deja una pregunta abierta: ¿quién protege a quienes, desde la fe y la comunidad, buscan construir paz en territorios marcados por la violencia?



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