Asesinan a comandante de la Policía Estatal en El Ocotito
Minutos antes de las cuatro de la tarde, el comandante regional de la Policía Estatal, Mariano Dorantes García, fue asesinado a balazos fuera de su domicilio en la colonia Cuauhtémoc de El Ocotito, en el municipio de Chilpancingo, un hecho que vuelve a evidenciar la violencia en Chilpancingo.
Ataque directo a plena luz del día
De acuerdo con reportes policiacos, sujetos armados interceptaron al mando estatal cuando arribó a su vivienda ubicada sobre la calle Las Flores, en la colonia Cuauhtémoc de El Ocotito. Sin mediar palabra, le dispararon en repetidas ocasiones.
El comandante murió de manera inmediata. Su cuerpo quedó al interior de una camioneta color rojo en la que se trasladaba, lo que generó una rápida movilización de corporaciones de seguridad en la zona.
Versiones encontradas del crimen
Otra versión recabada por autoridades en el lugar señala que Mariano Dorantes García habría sido sacado de su domicilio por hombres armados y posteriormente ejecutado a balazos. Hasta el momento, ninguna de las dos líneas ha sido confirmada de manera oficial.
Vecinos de la colonia Cuauhtémoc relataron haber escuchado múltiples detonaciones de arma de fuego, lo que provocó temor entre las familias y el cierre momentáneo de la vialidad.
Un mando clave de la Policía Estatal
Mariano Dorantes García se desempeñaba como comandante regional de la zona Norte del estado, considerado el segundo al mando de la Policía Estatal en esa región. Su trayectoria lo colocaba como una figura relevante dentro de la estructura de seguridad estatal.
El asesinato de un comandante de la Policía Estatal se suma a una cadena de ataques contra corporaciones de seguridad en Guerrero, particularmente en la capital, donde la violencia en Chilpancingo mantiene en alerta a la población.
Silencio oficial y exigencia de respuestas
Hasta el cierre de esta edición, la Secretaría de Seguridad Pública del estado no ha emitido información oficial sobre este homicidio ni sobre posibles líneas de investigación.
El crimen deja preguntas abiertas y una exigencia clara de la ciudadanía: esclarecer los hechos, garantizar justicia y reforzar la seguridad en comunidades que, a diario, enfrentan la violencia a tiro limpio.
La ejecución de un mando estatal en su propio domicilio refleja la gravedad del contexto de inseguridad que vive Guerrero. Mientras no haya respuestas claras, la sensación de riesgo seguirá marcando la vida cotidiana de Chilpancingo y sus comunidades.



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